domingo, 28 de noviembre de 2010

CUANDO EL ALMA LLORA (INTRODUCCION)

Sólo basta una palabra para que te suban al cielo y otra para que te hundan en lo mas profundo del abismo

Era un día de verano cuando lo conocí, yo acababa terminar una relación que había durado algunos años y aunque fui feliz no había calado tan profundamente en mi cuerpo ni en mi alma como lo calaría él, tenía unos ojos muy bonitos se asemejaban mucho a los de unos gatos, su mirada era transparente como manantial cristalino de un arroyo iluminado por los primeros rayos del sol, su sonrisa semi torcida envolvía una dulzura semejante a la de un niño.
Desde el primer momento que lo vi me encandiló su manera de observarme, en silencio con una mano reposada en su rostro como si quisiera descubrir quien era yo por dentro y por fuera, esa mirada fija y profunda me enloquecieron y sin darme cuenta me enamoré.
Siempre estaba pendiente de la hora para poder ir a verlo y no perder ni un minuto de esa mirada que me enloquecía, muchas veces no hablábamos sólo nos mirábamos y eso era suficiente para saber que lo amaba y el a mí. Cuando cruzábamos palabras era como si las aves cantaran, todo en torno a él era mágico y misterioso al mismo tiempo y conforme los días pasaban yo afianzaba más mi amor por hacia él, llegué a idolatrarlo y mi mundo no tenía sentido si él no formaba parte de mi vida.
Después de un corto romance, llegó el momento más feliz quieres casarte conmigo? me pregunto y en ese instante supe que las puertas del cielo se abrieron de par en par ante mi...emocionada conteste que si, que había soñado con ese momento desde el primer día que lo conocí y que estaba dispuesta a compartir con él el ocaso de mi existencia.
Aquí comienza la  verdadera historia de un amor que se fundió en calor de unos cuerpos ansiosos de amar y de ser amados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario